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La NASA certifica el regreso de humanos a la Luna con Artemis II y ultima detalles para pisar el polo sur

Foto del escritor: Miguel de la Sota
Miguel de la Sota
6 oct
3 min de lectura

Actualizado: hace 4 días



Recreación de la cápsula Orion de la misión Artemis II durante su sobrevuelo de la Luna, con la Tierra al fondo. Fuente: NASA

El pasado 6 de abril de 2026, cuatro astronautas de la NASA sobrevolaron durante diez días la cara oculta de la Luna, en el marco de la misión Artemis II, marcando el regreso de la especie humana al espacio profundo por primera vez desde el fin del programa Apolo en 1972.


La misión, lanzada el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, se prolongó durante diez días y llevó a la tripulación más lejos de la Tierra de lo que se había viajado anteriormente. El hito se produce además mientras la agencia estadounidense trabaja ya en Artemis III, prevista para llevar a los primeros astronautas al polo sur lunar en una fecha aún por confirmar.

 

El regreso al espacio profundo, verificado desde Houston


La revista ´Nature´ siguió en directo la operación desde el centro de control de Houston, donde un equipo de científicos de la misión validó en tiempo real cada fase del sobrevuelo. Según el relato de la publicación, aquella jornada permitió a los astronautas observar a simple vista zonas de la cara oculta de la Luna que nadie había podido contemplar de forma directa hasta entonces.


El equipo editorial documentó entonces también un pequeño incidente durante el vuelo, ya que la tripulación tuvo que improvisar con una camiseta un parasol para bloquear la luz solar que entraba por una de las ventanas de la cápsula durante un eclipse ocurrido en ese momento.


Asimismo, antes del lanzamiento, la periodista Alexandra Witze había adelantado en la misma revista el alcance científico real de la misión, subrayando que Artemis II supondría la primera vez que unos astronautas abandonan el entorno protector de la Tierra rumbo al espacio profundo desde el fin del programa Apolo, hace más de cincuenta años.


El objetivo declarado no era sólo simbólico: la tripulación debía validar los sistemas de soporte vital, navegación y reentrada de la cápsula Orion antes de que la NASA autorice un futuro alunizaje con tripulación.

 

Un entusiasmo científico más prudente de lo esperado


No obstante, no toda la comunidad científica ha recibido el hito con el mismo optimismo de cara al futuro. Un reportaje firmado por Elizabeth Gibney y su equipo en ´Nature´ recogió el escepticismo de una parte de los investigadores, para quienes el retorno de la exploración tripulada a la Luna resulta menos impresionante que otros hitos recientes de la astrofísica, como la observación de exoplanetas o los avances de la cosmología observacional.


De hecho, ese contraste entre el entusiasmo divulgativo y la prudencia de una parte de la comunidad investigadora no es ninguna novedad. Ya en 2022, con motivo del lanzamiento de la misión no tripulada Artemis I, la propia revista advirtió que el programa se enfrentaba a diferentes obstáculos y a una financiación no garantizada, pese a calificar este satélite como "un destino científico valioso" para la exploración humana.

 

El siguiente paso: Artemis III y el polo sur lunar


Con Artemis II ya completada, la atención se traslada ahora a Artemis III, la misión que plantea llevar por primera vez a astronautas hasta las inmediaciones del polo sur de la Luna, una región nunca explorada por el programa Apolo en la década de los 70. Esta zona supone entonces un especial interés científico por la posible presencia de hielo de agua en cráteres permanentemente en sombra.


La NASA ha introducido así cambios relevantes en la arquitectura de la misión a lo largo de este año, incluyendo, por ejemplo, la revisión del sistema de alunizaje y de los trajes espaciales que emplearán los astronautas en la superficie satelital.


Por tanto, el objetivo señalado reiteradamente por la agencia y que ha recogido la cobertura científica de estos meses, es que Artemis III siente las bases para una presencia humana sostenida en la Luna de cara a la próxima década, con la vista puesta finalmente en Marte.

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