El cambio climático fomentado por la actividad humana ha aumentado el caudal de las lluvias torrenciales
Investigadores de varias universidades españolas han colaborado en la elaboración de un estudio que demuestra cómo el cambio climático derivado de la actividad humana agravó el caudal y la peligrosidad de las lluvias torrenciales que azotaron a la Comunitat Valenciana durante la DANA del año 2024.
El 29 de octubre de 2024, varias localidades de la Comunitat Valenciana se vieron asediadas por una DANA que dejó múltiples inundaciones que se llevaron la vida de 232 personas en cuestión de pocas horas. Las precipitaciones vividas aquel día fueron de intensidad extrema, llegando a concentrar en las zonas más afectadas como el municipio de Turís hasta 187 litros por metro cuadrado en tan solo una hora.

Otro de los sucesos más destacados fue el desbordamiento del denominado Barranco del Poyo debido a la crecida del río Ebro. El caudal se quintuplicó en relación con su nivel medio, haciendo así imposible la retención del agua y anegando a varias localidades del sur metropolitano de Valencia, destacando Paiporta, Alfafar, Massanassa y Catarroja.
Esta investigación se ha desarrollado con la intención de demostrar no solo que el propio cambio climático ha aumentado la fuerza de estas crisis meteorológicas, sino que a su vez trata de evidenciar cómo esta modificación de las condiciones climáticas ha sido generado y acelerado debido al aumento de la actividad y el consumo humano. Para ello, los investigadores han decidido elaborar diferentes simulaciones en las que se valora el efecto de un paisaje meteorológico equivalente al que se dio el 29 de octubre de 2024 en la Comunitat Valenciana durante la jornada de la DANA.
Se realizaron estas simulaciones en dos mapas con características climáticas diferentes. En primer lugar, encontramos un mapa que se somete a las condiciones climáticas actuales, es decir, muy cercanas a las presentes durante la DANA. Por otro lado, se utilizará también un plano al que se le introducirán los parámetros climáticos propios de los años previos a la industrialización, para poder observar cómo se comportaría este mismo fenómeno meteorológico bajo condiciones climáticas previas al inicio del aumento considerable de la actividad industrial del ser humano.
En esta simulación se utilizó el método Pseudo-Global-Warming (PSD), una herramienta que según se indica en el propio artículo “permite un enfoque de atribución basado en principios físicos que considera climas reales y contrafácticos”. Además, todos los datos elegidos para poder comprender el clima de cada una de las dos simulaciones fueron obtenidos a través de 256 diferentes estaciones, cuyos datos eran ofrecidos por portales de carácter público, como AEMET a nivel nacional o AVAMET a nivel provincial, y alguna entidad privada como SISRITEL.

Al comparar ambas simulaciones se han podido identificar diferentes resultados y comparativas alrededor de toda la zona afectada por la DANA. En primer lugar, si hablamos acerca de las zonas menos afectadas por las lluvias, la diferencia entre la simulación de condiciones preindustriales y la situación actual es relativamente leve. Según explican los investigadores en el artículo, se calcula que la cantidad de lluvia desalojada en esta zonas se reduce un tanto bajo las condiciones no afectadas por el cambio climático derivado de la acción del hombre.
La diferencia se vuelve notable al deslizarnos sobre la zona central del mapa, en la cual se concentran las lluvias más torrenciales y peligrosas. Tras representar ambas simulaciones, se pudo observar cómo bajo las condiciones climáticas afectadas por la actividad humana se experimentaron un mayor rango de acumulación de precipitaciones, mayor densidad en valores de precipitaciones extremas y una zona de territorio afectado mucho mayor.




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