Más de 20.000 construcciones revelan una Amazonía precolonial mucho más poblada


Sitio arqueológico de Tequinho en Acre, Brasil. Fuente: Martti Pärssinen
Un equipo internacional de arqueólogos dirigido por el arqueólogo finlandés Martti Pärssinen ha estimado que el suroeste de la Amazonía pudo albergar entre 1,25 y 3 millones de personas entre los años 100 y 300 d. C. Gracias a una tecnología láser, miles de construcciones han sido halladas ocultas bajo la selva. El estudio publicado el 29 de julio de 2026 en la revista científica ‘Nature’, calcula que la región pudo contener entre 24.000 y 30.000 estructuras de tierra asociadas a sociedades precoloniales.
Durante décadas, la imagen de la Amazonía anterior a la llegada de los europeos ha estado marcada por una idea meramente “eurocentrista”: una enorme selva ocupada por comunidades relativamente pequeñas, dispersas y perdidas. Ahora, el descubrimiento liderado por Pärssinen amplía de forma considerable la escala de aquellas construcciones y del territorio que pudieron ocupar sus habitantes.
Los investigadores centraron su punto de partida en una sociedad compleja y multicultural que han denominado Aquiry, cuyos habitantes construyeron grandes estructuras de tierra desde hace más de 2.500 años. Muchas de ellas son geoglifos, recintos geométricos formados por zanjas y terraplenes, con formas circulares, cuadrangulares o poligonales. El hallazgo revela que algunos tendrían una función probablemente ceremonial, política o pública. El mayor geoglifo de todos ocupa casi 50 hectáreas, mientras que la mayoría de las estructuras analizadas tienen entre 0,35 y 14 hectáreas.

Mapa de calor de la zona de Aquiry analizada. Fuente: ‘Nature’
La herramienta que ha hecho posible este descubrimiento ha sido el LiDAR (Light Detection and Ranging), una tecnología de teledetección que utiliza pulsos de luz láser que mide distancias y crea mapas tridimensionales desde el avión. Parte de esos pulsos atraviesa los huecos de la vegetación y llega hasta el suelo. Al reunir miles de mediciones, los investigadores pueden crear un modelo del relieve y detectar fosos, elevaciones y formas geométricas que resultan difíciles de distinguir desde el suelo o en una fotografía convencional.
Entre junio y julio de 2024, el equipo realizó vuelos sobre los estados brasileños de Acre y Amazonas. Recorrieron 4.430 kilómetros y obtuvieron datos detallados sobre una superficie de 4.497 kilómetros cuadrados. El LiDAR permitió identificar 432 estructuras, de las cuales 396 no habían sido documentadas anteriormente. En una de las zonas comparadas, las imágenes de satélite habían localizado 30 estructuras, mientras que el escaneo láser encontró 156: cinco veces más.
Los nuevos datos también cambiaron la extensión que se atribuía a Aquiry. Hasta ahora se había calculado que ocupaba unos 60.000 kilómetros cuadrados. El estudio eleva esa superficie hasta aproximadamente 183.000 kilómetros cuadrados, una extensión equivalente a menos del 3 % de la Amazonía Mayor.
En una zona de 2.380 kilómetros cuadrados analizada de manera sistemática, los investigadores identificaron 347 estructuras y utilizaron 334 de ellas para realizar sus cálculos. A partir de estos datos, junto con estudios anteriores mediante satélite, estimaron que toda el área podría contener entre 24.000 y 30.000 estructuras, de las que aproximadamente dos tercios pertenecerían al periodo Aquiry.

Diversas estructuras descubiertas junto a su altitud (cifras que rodean las construcciones). Fuente: ‘Nature’
La estimación de población no está tan definida. Los investigadores no han encontrado restos humanos que permitan contar a millones de habitantes. Para calcular la cifra, han analizado cuándo estaban activas las distintas estructuras utilizando dataciones de radiocarbono, una técnica que permite estimar la antigüedad de restos orgánicos. El momento de mayor coincidencia temporal se sitúa entre los años 100 y 300 d. C.
El equipo calcula que durante ese periodo podrían haber estado en uso entre un 25 % y un 60% de las estructuras Aquiry. Martti Pärssinen, el también autor principal del estudio, defiende que el hallazgo representa un cambio radical en la comprensión del pasado amazónico: “Antes pensábamos que en esta zona vivían unas 100.000 personas o menos. Ahora hablamos de millones. Demostrarlo ha sido sorprendente porque no esperábamos estos números”.
Los resultados también cuestionan la idea de que la Amazonía no podía sostener poblaciones grandes. Los investigadores señalan que determinadas zonas del suroeste amazónico presentan suelos relativamente ricos y evidencias de un aprovechamiento intenso de los recursos vegetales. La construcción y mantenimiento de miles de estructuras habría requerido una importante organización social. Por ello, los autores consideran apropiado hablar de “urbanismo forestal” o urbanismo de baja densidad: no ciudades compactas como las actuales, sino poblaciones dispersas conectadas mediante centros ceremoniales y políticos.
Sin embargo, el estudio reconoce sus propios límites. La estimación depende de extrapolar los resultados obtenidos en las zonas escaneadas al resto del territorio, y la vegetación impide que el LiDAR detecte todas las estructuras al completo. Además, los cálculos demográficos dependen de cuántas construcciones estaban activas al mismo tiempo y de cuántas personas se asocian a cada una. También queda por investigar una parte del límite sudoriental de Aquiry, especialmente en Rondônia.
Aun con estas incertidumbres, el estudio cambia la escala con la que se entiende la Amazonía precolonial. Los autores sostienen que, si se encuentran concentraciones similares en otras zonas de la selva, habría que revisar las estimaciones sobre la población que vivía allí antes de la colonización y sobre la influencia que aquellas sociedades tuvieron en los suelos, los bosques y la biodiversidad actuales. Lo que hoy parece una selva casi intacta podría conservar, bajo su vegetación, una huella humana mucho mayor de lo que hasta ahora podía verse.




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